Ecuador es un país tectónicamente activo y de alta sismicidad a razón de encontrarse en la zona de subducción de la placa oceánica de Nazca bajo la placa continental de Sudamérica, además del sinnúmero de fallas geológicas que existen en el país. Un sismo es considerado como un movimiento rápido y brusco de las fallas y fracturas en el interior de la corteza terrestre, los cuales liberan gran cantidad de energía acumulada durante un largo tiempo.

Fuentes de sismos


Según datos obtenidos en el Instituto Geofísico de la EPN, la sismicidad de la zona donde se enmarca el DMQ, está relacionada con las siguientes fuentes. Los procesos de subducción de la placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana, originan una zona de alta sismicidad (Zona de Benioff), que se inclina hacia el continente y donde la profundidad de los sismos se incrementa en el sentido de la inclinación, pudiendo alcanzar más de los 200 Km. La figura a continuación, representa un ejemplo del proceso de subducción.



La sismicidad histórica del Ecuador empieza desde 1541 y, la instrumental registrada por el IG-EPN es realizada desde 1988. El DMQ ha sido afectado por muchos terremotos intensos, incluyendo cinco que produjeron una sacudida tan fuerte, que algunos edificios se dañaron considerablemente y se produjeron muertes fatales. Estos terremotos ocurrieron en 1587, 1755, 1797, 1859 y 1868, cuando existía menos población que en la actualidad.

Quito, se encuentra atravesado por un “sistema de fallas, que se inicia a la altura de la población de Tambillo, al sur; y, avanza hacia el norte, hasta San Antonio de Pichincha, definiendo un trazado de 47 a 50 Km de longitud. Morfológicamente (según la forma del terreno), está representado por las colinas de Puengasí, Lumbisí, el Batán – La Bota y Bellavista – Catequilla. Estas colinas son el resultado superficial de fallamiento de tipo inverso, que no alcanza la superficie pero que pliegan las capas formando estas colinas. Esta característica es un rasgo que, a menudo, presentan las fallas inversas. Para la falla de Quito, el bloque sobre el que se asienta la ciudad se levanta aproximadamente a 400 metros, con respecto al Valle Interandino.
Este es un caso típico de fallas ocultas, pero que muestran actividad sísmica constante en el tiempo.”1 ; teniendo la ciudad de Quito la mayor complicación, por hallarse construida sobre su propia falla geológica, expuesta a vibraciones muy altas y, a ser afectada por sismos superficiales.


EXPOSICIÓN FRENTE A LA SISMICIDAD


El estudio de microzonificación sísmica del DMQ (2012), permitió establecer zonas de suelos que pueden tener comportamientos similares durante un sismo. El efecto de amplificación o aceleración del suelo durante la ocurrencia de este fenómeno, puede considerarse como el principal causante de los daños a infraestructuras o edificaciones.

En el DMQ, se destacan cuatro zonas con aceleraciones que muestran valores menores a 250 cm/s2 hasta 550 cm/s2. Dada la naturaleza de los suelos y sus propiedades mecánicas, las zonas de mayor aceleración presentan las condiciones más favorables a la probabilidad de que en ellas se registren graves daños en caso de sismo. En la ciudad de Quito, la zona de mayor exposición prácticamente cubre toda la urbe, desde el extremo sur de la ciudad hasta el sector del antiguo aeropuerto;incluyéndose, las principales quebradas del centro y norte de la ciudad, hoy en día rellenadas y canalizadas en su parte urbanizada.

A la inversa, la zona de menor exposición y aceleración de los suelos, se localizan en los bordes de la ciudad y en el sector de Calderón. La estabilidad física de las infraestructuras y edificaciones frente a los eventos de sismicidad, dependerá exclusivamente de la edad, conservación y sistemas constructivos empleados con aplicación a las normas antisísmicas; sin embargo, la convergencia de diversos fenómenos (geomorfológicos y/o antrópicos) asociados con la sismicidad pueden generar el colapso irremediable de infraestructuras o edificaciones, siendo imprescindible generar procesos de planificación que incluyan la gestión del riesgo en los planes de crecimiento futuro de la ciudad.